Ms Wand, que ha tenido labor como asignatura obligatoria durante todo EGB (aquello, ¿os acordáis? Cuando te suspendían por no saberte todos los afluentes del Duero en orden, y encima tu madre te castigaba), siempre le ha dado a la aguja y al hilo que da gusto. Ha habido momentos en la vida en los que una tenía una imagen, y esto era motivo de vergüenza. Pero ahora tengo excusa, porque soy madre de dos criaturas, y encima se ha puesto de moda, aunque ahora se llama craft. De repente molo un montón.
Así que doy rienda suelta a mi crafty-yo con el declarado propósito de unir a mi crafty-club a todo aquel que se deje - pero lo quiero poner fácil, porque aquí se trata de divertirse y hacer cosas resultonas, no de convertirse en la patronista de Karl Lagerfeld. Y las abuelas, las madres, las expertas, pretenden que pases horas recortando papel de seda y que te pongas dedal. No hombre no, coser, craftear, a nuestro nivel, puede ser algo rápido y sencillo. Así que esta es mi propuesta:
- No a los patrones complicadísimos. La mayoría de la ropa infantil es muy sencilla y se puede patronar usando alguna otra prenda como base.
- No al jaboncillo, ese invento del infierno: un lápiz del 2B, por Dios, un lápiz del 2B de toda la vida.
- No a los sobrehilados: vivan las tijeras de zig-zag.
- No a los hilvanados, que reservamos para casos excepcionales, pero mucho. Si sujetas los dobladillos con alfileres en sentido horizontal, pasan sin problema por la máquina.
- El secreto está en la tela: llenemos nuestra vida de animalitos, florecitas, caperucitas rojas. Todas esas cosas que podemos ponerle a nuestros hijos porque total.......... no pueden defenderse.
Al lío.
Pie de foto: Pocahontas, que tiene un gran futuro en el mundo de la moda.
Pie de foto: Pocahontas, que tiene un gran futuro en el mundo de la moda.
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