viernes, 3 de agosto de 2012

Declaración de intenciones

Ms Wand, que ha tenido labor como asignatura obligatoria durante todo EGB (aquello, ¿os acordáis? Cuando te suspendían por no saberte todos los afluentes del Duero en orden, y encima tu madre te castigaba), siempre le ha dado a la aguja y al hilo que da gusto. Ha habido momentos en la vida en los que una tenía una imagen, y esto era motivo de vergüenza. Pero ahora tengo excusa, porque soy madre de dos criaturas, y encima se ha puesto de moda, aunque ahora se llama craft. De repente molo un montón. 
Así que doy rienda suelta a mi crafty-yo con el declarado propósito de unir a mi crafty-club a todo aquel que se deje - pero lo quiero poner fácil, porque aquí se trata de divertirse y hacer cosas resultonas, no de convertirse en la patronista de Karl Lagerfeld. Y las abuelas, las madres, las expertas, pretenden que pases horas recortando papel de seda y que te pongas dedal. No hombre no, coser, craftear, a nuestro nivel, puede ser algo rápido y sencillo. Así que esta es mi propuesta:
-    No a los patrones complicadísimos. La mayoría de la ropa infantil es muy sencilla y se puede patronar usando alguna otra prenda como base.
-    No al jaboncillo, ese invento del infierno: un lápiz del 2B, por Dios, un lápiz del 2B de toda la vida.
-    No a los sobrehilados: vivan las tijeras de zig-zag.
-    No a los hilvanados, que reservamos para casos excepcionales, pero mucho. Si sujetas los dobladillos con alfileres en sentido horizontal, pasan sin problema por la máquina.
-    El secreto está en la tela: llenemos nuestra vida de animalitos, florecitas, caperucitas rojas. Todas esas cosas que podemos ponerle a nuestros hijos porque total.......... no pueden defenderse.
Al lío.

Pie de foto: Pocahontas, que tiene un gran futuro en el mundo de la moda.

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